17 de diciembre de 2017

Las Dos Rosas: el ocaso de los Lancaster (Sandra Worth)

Wakefield, Inglaterra. 30 de diciembre de 1460. Ricardo, Duque de York, y su segundo hijo Edmundo mueren víctimas de una emboscada de las tropas de Lancaster. Son malos tiempos para la Casa de York y hay que huir al exilio. Pero la fortuna es caprichosa y puede cambiar en cualquier momento.

Por una parte, los Lancaster, con un rey desequilibrado y una reina francesa fuerte y decidida capaz de cualquier cosa con tal de asegurar la herencia de su hijo. Por otra parte, los York, con los hijos del asesinado duque; el guerrero y poderoso primogénito Eduardo a la cabeza de sus tropas, el inestable y pendenciero Jorge y, finalmente, el joven Ricardo, futuro Ricardo III, tan vilipendiado por la historia, pero que aquí se nos muestra como un personaje inteligente y capaz, que se desgarra por el amor que siente hacia Ana Neville, prometida de su gran enemigo.

6 de diciembre de 2017

El primer crucigrama


El 21 de diciembre de 1913, Arthur Wynne, un periodista inmigrante desde Liverpool (Inglaterra), publicó en el periódico New York World (Estados Unidos) un rompecabezas llamado «word-cross» (‘palabra cruz’), que se cita frecuentemente como el primer crucigrama, y a Arthur Wynne como el inventor. Más tarde, el nombre fue cambiado a «crossword» (‘crucigrama’ en inglés).

El domingo 21 de diciembre de 1913, Wynne fue presionado para ocupar un espacio en una página a punto de ser impresa. Utilizó el espacio para revivir el juego de palabras acróstico con palíndromos que conocía desde su infancia, denominado «cuadrado mágico» o cuadrado sator. Este poseía un sistema similar al de un crucigrama (aunque utilizaba bustrofedones), y ya se utilizaba en la antigua Pompeya en el siglo I. Construyó una cuadrícula hueca en forma de diamante con palabras entrelazadas, y le puso de nombre «word-cross» (‘cruz de palabras’).

Había un par de antecedentes a este invento:

Cuarenta años antes, en 1873, un tal Hyperion empezó a publicar en la revista infantil St. Nicholas los «Double Diamond Puzzles» (rompecabezas de doble diamante), que eran una especie de crucigrama en el que no se proporcionaban los cuadritos, sino que el usuario debía entrelazar las palabras por sí mismo, en un papel aparte. Posiblemente estos crucigramas se siguieron publicando durante varios años.

El 14 de septiembre de 1890 ―un año antes del supuesto invento de Wynne―, Giuseppe Airoldi publicó un crucigrama de su invención en la revista italiana Il Sécolo Illustrato della Doménica. Se titulaba «Per il tempo passare» (‘para pasar el tiempo’). Se trataba de una rejilla de cuatro por cuatro letras, sin cuadritos sombreados. Incluía pistas horizontales y verticales para las palabras ripa, oder, sera, amen y rosa, idem, pere, aran. No tuvo ningún éxito, así que no volvió a publicarse ninguna nueva versión.

Se desconoce por qué se le atribuye a Wynne la autoría del primer crucigrama del mundo.

Quedó claro desde el principio ―a partir del volumen de cartas enviadas por los lectores― que las palabras cruzadas de Wynne se hicieron muy populares. Diez años después, dos jóvenes aspirantes a editores, R. L. Simon y M. Lincoln Schuster, publicaron el primer libro de crucigramas, creados por Margaret Petheridge ―sucesora de Wynne―. Este libro se convirtió en una moda nacional. Simon y Schuster vendieron más de dos millones de copias en los primeros 24 meses.

La locura por los crucigramas se extendió al Reino Unido, cuando el London Sunday Express comenzó a publicar rompecabezas el 2 de noviembre de 1924. El periódico logró establecer que durante los años de guerra, con sus largas horas en los refugios antiaéreos, cuarteles, y las cubiertas de los comedores, uno de cada veinticinco británicos hizo un crucigrama todos los días.

Wynne se convirtió en empleado de la empresa King Features Syndicate. Él no se benefició directamente de los muchos periódicos que utilizaron este servicio de distribución. No había podido patentar el concepto de crucigrama, porque este tenía demasiados antecedentes en la Antigüedad.


Fuente:
* http://www.ruizhealytimes.com/un-dia-como-hoy/de-1913-se-publica-el-primer-crucigrama


19 de noviembre de 2017

El sombrero a lo largo de la Historia

El adorno en la cabeza ha sido desde la más remota antigüedad uno de los rasgos que confirmó nuestra independencia y despego de las otras especies. Ningún otro mamífero adorna su cabeza con ningún otro tipo de complemento.

Llevar un sombrero nunca ha sido un acto banal, sino lleno de significación pues se creía que confería atributos mágicos y socialmente destacables a quienes lo lucían en su cabeza.

Las diosas de la fertilidad, repartidas por yacimientos de toda Europa, nos dan una buena prueba de ello. La conocida Venus de Willendorf, ya nos mostraba como las mujeres utilizaban una especie de redecilla para el cabello que confeccionaban con fibras vegetales.

Los primeros sombreros fueron confeccionados con pieles de animales para protegerse del frio, sobre todo en las latitudes del norte. En las zonas con climas más benignos y cálidos los sombreros se hacían con juncos o pajas, pues como su propio nombre indica el sombrero fue concebido para dar sombra.

Proteger de las inclemencias del tiempo es una de las funciones más prácticas del sombrero pero no la única. Adornar la cabeza como la parte más sobresaliente del cuerpo permitía a los gurús o chamanes añadir una función estética y emblemática a su "poder".

El sombrero, durante mucho tiempo, ha sido un signo distintivo del poder. De ahí la costumbre de no descubrirse en sitios cerrados, incluso en los templos, ni las señoras, ni los militares, ni los monarcas.

Ni los griegos ni los romanos fueron amantes de los adornos en la cabeza. Sin embargo, los atletas si eran distinguidos con una corona de laurel en su cabeza como señal de inmortalidad.

Amén del adorno en la cabeza, otra de las funciones que ha tenido el sombrero a lo largo de la historia, es proteger las cabezas con sombreros metálicos, para acudir a las batallas y otros conflictos armados. Troyanos y griegos desarrollaron uno de los sombreros más prácticos que se haya inventado nunca: el casco.

Se crearon cascos sencillos, cuya única función era la protección de la zona de la cabeza, y otros, como los de los romanos, que además de tener la función de protección de la cabeza tenían una función de intimidación adornándolos con todo tipo de símbolos que añadían un cierto "poder" a quienes los llevaban. Por ejemplo, luciendo plumas o pelo de animales que fueran conocidos por su valor o por su crueldad.


El casco de guerra ha seguido evolucionando hasta nuestros días convirtiéndose en compañero inseparable del uniforme militar.

El tamaño del sombrero, a lo largo de la historia, siempre ha pretendido engrandecer a su portador. Pero no solo engrandecer sino "proteger", como es el caso del morrión o chacó francés cuyo objetivo, dado su gran tamaño, era "equivocar" la posición de la cabeza para que la bala se perdiera en el enorme gorro.

Durante siglos los soldados han carecido de uniformes durante las batallas. Para poder diferenciar al "amigo" del enemigo en el combate se le añadía un lazo de color al sombrero como distintivo. En el caso de España el lazo era de color rojo.

Siguiendo con la evolución del sombrero, en la Edad Mediael término francés "chapeau" se utilizó para referirse a todo tipo de coronas de flores que se lucían sobre la cabeza. Un adorno que gustaba mucho a las jóvenes de aquella época. Con el paso del tiempo esta costumbre decayó y el término chapeau pasó a utilizarse solo para denominar a los sombreros para el hombre.

La obligación de cubrirse la cabeza, en el caso de las mujeres, parece ser que viene de la imposición por parte de la Iglesia de que las mujeres casadas no podían mostrar el cabello. A partir de ese momento, en la baja Edad Media podemos empezar a hablar de los velos, los mantos... hasta llegar a los grandes y exagerados tocados del final de la Edad Media, como los sombreros puntiagudos -tipo cucurucho- que algunos historiadores relacionan con los pináculos de las catedrales góticas.

Mientras casi toda Europa en la época medieval las señoras lucían complicados sombreros, las damas españolas e italiana lucían sombreros mucho más sencillos y naturales.

La variedad de sombreros y tocados es muy amplia a lo largo del Medievo, pero el pueblo se decantaba por aquellos sombreros que les protegían de las inclemencias del tiempo, es decir, del sol, del frío y de la lluvia.

Durante el siglo XVII España marca las pautas en la moda de los sombreros. Se llevan con plumas y son de ala ancha, y muy flexibles. De este tipo de sombreros surgió el bicornio, un sombrero utilizado por la nobleza para diferenciarse de las clases bajas. En el sombrero bicornio, cuando casi se juntaban las dos alas, en la frontal se solía colocar algún tipo de adorno como un galón o un adorno de plumas. Uno de los sombreros bicornios más conocidos en el mundo ha sido el de Napoleón. El tricornio, sigue la misma técnica que el bicornio, es un sombrero de ala ancha al que se le levantan tres solapas en sentido vertical.

En el siglo XIX la diferencia de clases quedó muy clara en la utilización de gorras por parte de la clase obrera y sombreros de copa por parte de las clases más acomodadas. El sombrero de copa, no solo acompañaba al chaqué y al frac , sino que fue utilizado como signo de distinción y elegancia durante más de un siglo. En el entorno del mundo del campo, más que las gorras se utilizan las boinas, asociadas al mundo rural.

Llegado el siglo XX el sombrero se convierte en un accesorio de moda. Aunque pocos hombres o mujeres se atrevían a salir a la calle sin su sombrero. Costumbre que se fue perdiendo poco a poco.


Fuente:

* https://www.protocolo.org/social/vestuario/historia-y-origen-del-uso-del-sombrero.html


11 de noviembre de 2017

Castillo de Brissac


Con ambientes que reflejan el estilo propio de la Francia del siglo XVII, este castillo comenzó a edificarse en el año 1610 a pedido de Charles de Cossé, el primer duque de Brissac. Anterior a esta construcción existió allí un castillo que actuaba como fortaleza y que fue destruido.

El castillo de Brissac sufrió graves daños en la época de las Guerras de la Religión y Carlos II de Cosse lo reconstruyó con la ayuda de Enrique de Navarra quien realizó una donación para realizar las obras.

Con los acontecimiento de la Revolución Francesa sufrió nuevamente saqueos y quedó casi totalmente destruido, sometido a un arduo trabajo de restauración se logró rescatarlo y fue conservado hasta hoy, pudiendo visitarse las suites Marquis y Luiz XIII, como también las habitaciones de los Cazadores.

Adornan el lugar cristalerías venecianas, tapices persas y una gran variedad de pinturas francesas. Inclusive, posee una sala de conciertos mandada a construir por la Marquesa de Brissac, Jeanne Say, donde suelen acontecer espectáculos de ópera.

También, es conocido, según una vieja leyenda, como el lugar elegido por los espíritus de una pareja de amantes que recorren su interior y que según los dichos serían la esposa de Jaques de Breze que fue asesinada allí junto con su amante, cuando su marido descubrió el engaño.


Fuente:
*http://www.francia.net/castillo-de-brissac


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